El interiorismo una disciplina no siempre entendida

Bajo este prisma, debemos preguntarnos si el interiorista genera valor añadido o no, precisamente por tratarse de una disciplina que gusta mucho tanto a los profesionales titulados y colegiados que la ejercemos como a los particulares que disfrutan asesorando o desarrollando su propio proyecto.

Quizá podamos despejar algunas dudas respecto a esto si desglosamos todas las facetas que se desarrollan en un proyecto de interiorismo. En primer lugar, en mi opinión, el proyecto de interiorismo incluye todo lo relacionado con el acabado interior de una vivienda, de hecho, en Estados Unidos, donde nos llevan la delantera en la profesionalización de esta disciplina, no existe ningún estudio de arquitectura de prestigio que no esté integrado por un ingeniero, un arquitecto, un interiorista y un paisajista, o sea, por un equipo realmente multidisciplinar. El ingeniero se responsabiliza de las cuestiones técnicas, el arquitecto del diseño de la edificación, el interiorista de los acabados, iluminación, colores, mobiliario y textil, incluso en muchos casos, decide también la distribución interior de la vivienda y el paisajista del diseño y ejecución de exterior del terreno. Se trata de una orquesta bien organizada donde el arquitecto tiene la batuta y se encarga de liderar, dirigir y coordinar el proyecto completo para que todo sea coherente y guarde consonancia. Sin embargo, cuando llegamos a España la cosa cambia, y cambia bastante. En este caso, el interiorista rara vez forma parte del equipo, el paisajista tampoco y solo en escasas ocasiones el equipo está formado por arquitecto e ingeniero.​


Pasemos a describir el trabajo del interiorista. Su trabajo consiste en conocer, estudiar y analizar con profundidad la forma de vida de sus clientes, sus gustos, sus costumbres, sus inquietudes y deseos para poder interpretar en forma de proyecto toda esta información. Así los colores, las texturas, los muebles, las cortinas, etc. que gustan al cliente, y que el interiorista debe ser capaz de ordenar, son la parte fundamental para que el r

esultado sea armónico. El talento del interiorista quedará patente en la medida que sea capaz de encajar toda esta información creando ambientes agradables y sobre todo que mejoren la calidad de vida del cliente. Creo que esto es mucho más que tener buen gusto, decidir unos muebles que combinen bien con los materiales y colores y chinpún.

Creedme, un buen interiorista genera un gran valor añadido si se le deja trabajar. Cuántas casas, restaurantes, oficinas, etc. nos encontramos donde las sillas son incómodas, la decoración parece un collage, los documentos se amontonan por falta de armarios... Cuántas oportunidades perdidas y dinero desperdiciado. No todo el mundo sabe de medicina y farmacia, aunque la mayoría de la población se automedique, no todo el mundo sabe de economía y política aunque todo el mundo resuelva el mundo varias veces al dia, no todo el mundo sabe de publicidad aunque mucha gente valore la calidad de los anuncios solo por el criterio de si les gusta o llama la atención. De igual forma no todo el mundo sabe de interiorismo aunque mucha gente crea que sí. Nobody is perfect.

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